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De Quimeras y Ensoñaciones

Trastorno bipolar

Trastorno bipolar He de reconocer que me siento atraída por ciertos seres humanos, unos poquitos, esos que me huelen a ciertas flores e irradian un color especial, tornasolado, y se me muestran tan irresistiblemente atrayentes que doy mil y una vueltas a su lado, saboreando ese no sé que especial que irradian, el aroma y la luz, a veces imaginario, y los acompaño a su pesar, librándome de los vientos huracanados que provocan sus manotazos por apartarme de su lado.
Los hay que se dejan querer, dóciles y mansos, me dejan que me pose en sus hombros, en un dedo índice extendido de su mano que me ofrecen de atalaya de vez en cuando, y … Ay, están aquellos que suavemente me permiten que aterrice y que cabalgue sobre su propia nariz, cual jinete sobre caballo, un instante, grácil y graciosamente, -afirman ellos-, y para mi es un sutil arrebato cautivador cuando desde aquella cima veo dos diminutos lagos con una luna coloreada atrapada en su centro que me embelesa y entontece a un tiempo. Ellos llaman a aquellas lunas, pupilas, que crecen y menguan cual lunas, en el centro del Iris.
Hago equilibrios con movimientos de mis alas para no perder su contacto, pues no tengo garras con las que anclarme a la ladera de esta montaña carnal que se mueve aprisa, al ritmo de un senderista, de un caminante que me mira entre sorprendido y absorto. Me fascina y me subyuga el brillo de los ojos de los seres humanos, de sus lunas coloreadas que nadan en lagos blancos, hay lunas verdes y lunas azules y lunas grises y lunas marrones y lunas negra y lunas … y la costa poblada de árboles negros, sus pestañas, que parecen espadañas cortavientos de riberas.
Por instinto sé que mi tiempo es corto y el mundo grande, pero aquí, por mi mundo rural de arbustos repletos de flores apenas cruzan seres humanos, la mayoría pasarán de largo, sin olor, mientras tranquilamente yo libo de las lilas con tintes color carmín y azul. Indiferente, distante, dejándome ir. No soy una mariposa Monarca, tan sociables ellas y migrantes alocadas en espectaculares acrobacias de un sinfín innumerable de especímenes que pueden llegar a tapar el sol, no, soy una blanca y rayada solitaria que apenas valgo nada, mi belleza tan sólo está en mis alas, frágiles y tintadas, y a veces, cuando pasa por el sendero un ser humano de esos con olor a lilas y brillo especial, a veces me lo pienso, dudo seguir tras sus pasos ligeros, pues aunque me dejen asomarme desde el puente de su nariz para contemplar las lunas coloreadas que nadan en un océano de fondo blanco, por instantes dejo de verlas y contemplo mi propio reflejo en el cristalino de sus ojos y veo mis alas, la belleza y el encanto hecho presencia, pero si sigo mirando, veo también mi cuerpo, mi rostro, mi trompa de elefante ridícula y grotesca a un tiempo, una caricatura de bufón, de un ser repulsivo y deforme, son dos polos de un mismo aspecto, lo bello y lo feo escondido al acecho que se muestra bajo ropajes, embalajes que envuelven la otra cara. La cara de una mariposa es un esperpento de despropósitos, fealdad arrebatada, que me hace alejarme a golpe de alas de aquellos lagos que reflejan mi propia mirada.

Mi probóscide es el hazmerreír de mis días tristes y mis alas el aliciente de mis días alegres.

Un imán con dos polos que se repelen en un mismo ser, de un ser egoísta y narcisista que se mira y se descubre y ó bien sufre ó bien se idolatra según vea su cuerpo ó vea sus alas reflejadas, y ahora que estamos solos, he de confesaros un secreto, cuando no me miro el ombligo (las mariposas no tenemos de esto), no me miro a mi misma, no veo mi reflejo, sino tan sólo el color de las lunas que nadan en los ojos humanos, cuando les veo a ellos pasar ligeros ó despacio, me embeleso con su hechizo y creo que hay veces que siento que me dicen “hazme reír”, y doy piruetas y volandas y es entonces, cuando les miro a ellos y me olvido de mi mismo, cuando mi breve tiempo no pasa.

3 comentarios

Anónimo -

maria -

las mariposas no tienen dueños.Pero tampoco vuelan cuando uno quiere.Verlas volar en el hermoso paraje de Chaians, en el rio Tambre es un placer...........sigue.

Anónimo -

lindo texto. Me encantan los lepido.......ptero. Sigue